“Vamos a escapar de la nostalgia que nos condena el pasado”, así de claras y directas como estas letras del monólogo “Ferrocabral”, fue la función de “Facundo Vive”, en la Sala Sinfónica Pablo Casals frente al Centro de Bellas Artes de Santurce. Todos los que asistieron se “escaparon” o al menos lo intentaron, porque este mundo que está tan lleno de cosas negativas, como la violencia, lamentablemente te hace recordar cómo este trovador argentino fue una víctima más de un mundo enfermo. A tan sólo seis meses de su ausencia, todo el mundo lo sigue llorando, sin embargo, Puerto Rico (y el mundo entero), lo mantiene vivo en la eternidad y hasta la eternidad.
Los cantantes Danny Rivera, Antonio Cabán Vale, Rucco Gandía, Roy Brown, Victoria Sanabria, Mikie Rivera y Tito Auger entonaron esas melodías que serán inmortales. Junto a Cultura Profética y los actores René Monclova y Cristina Soler, deleitaron con sus monólogos incluyendo al cineasta Jacobo Morales y al dramaturgo Roberto Ramos Perea, quienes declamaron esa tan consabida filosofía de vida de este hombre que no era “ni de aquí, ni de allá”. A sala llena, el espanto de tener que aceptar que un sábado, 9 de julio de 2011, el corazón del hombre que peregrinaba el mundo regalando paz, dejó de latir a destiempo… sin una razón de peso… sin un argumento válido que justifique esa ausencia hasta la resignación, reinó de principio a fin en este espectáculo digno de ser repetido dado al público que lamentaba no haber tenido la suerte de ser testigo del derroche de sentimiento que se desbordaba minuto a minuto a través de estos amigos que realizaban un tributo merecido por derecho propio, pero lo imaginaban.
El público cantaba a viva voz como lo haría Cabral con su guitarra, impregnados de la esencia que su legado continúa esparciendo, con más fuerza, la vida y obra del cantautor. Entre música, poemas declamados en monólogos intensos, humorísticos y reales, cada ser que respiraba en la Sala Pablo Casals, sintió la presencia de décadas de dolor, transformaciones, humildad, sabiduría, aprendizaje y escasez en la vida de este profeta de pueblo. Las pantallas gigantes que mostraban imágenes de un Facundo que con certeza jamás imaginó abandonar este mundo que amaba, de la manera que el destino planificó sin su autorización, consolaban a los presentes que henchidos de emoción hubieran querido que nunca tuviera final ni despedida.
El director musical, Tato Santiago, formó parte de la excelente producción a través de su piano y encaminando a todos los músicos junto a Mikie Rivera, Tito Auger y Rucco Gandía que definitivamente son hermanos de sangre de Cabral por un hilo de sangre musical que los unirá perennemente. Las luces de Leo Aguilύ fueron un reflejo de la bohemia intrínseca sinónima a la vida de Facundo quién de seguro le gustaba componer con tan sólo el tenue resplandor de una vela olvidada en una esquina. El sonido cumplió su cometido siendo Donald Borrás el responsable del mismo.
Quizás una de las partes climática de la noche fue la interpretación de Danny Rivera al entonar “Con una flor en la mano” acompañado de acordeón y guitarra. El grupo Cultura Profética y los cantantes Willie Rodríguez y Boris Bilbraut, revivieron la memoria del homenajeado con los temas “Buen día América del Sur” y “Pobrecito mi patrón”. La voz de protesta que Facundo Cabral cargaba y denunciaba a la menor provocación la llevó Roberto Ramos Perea al declamar “John Parker Dimitriski y Los pendejos. El eco de la realidad en el monólogo “Los pendejos” incluyó la democracia real que viven los puertorriqueños cuando dijo: “Y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al gobernador”, creando un estado de euforia colectiva y recordando los pocos pelos que el fenecido tenía en su lengua. Igualmente la emoción que transmitió El Topo con “Los ejes de mi carreta” hizo que las lágrimas brotaran compulsivamente de algunos de los asistentes.
Si el motivo de realizar este concierto era demostrar que Facundo vive, hoy deben de estar más que convencidos que la noche del domingo 29 de enero, a tan sólo 204 días de la partida física y sin explicaciones lógicas de este poeta indeleble, vivirá aún cuando el globo terráqueo no tenga oxígeno y en la faz de la tierra sólo exista su voz como único presagio del génesis creador. Lo único que faltó en esta mágica producción de dos horas fue la presencia física de Facundo Cabral junto a este junte de amigos, todo lo demás se sirvió a manos llenas. Se quedaron muchos temas en el tintero porque el tiempo vuela cuando se pasa bien, pero fue mejor así porque no nos dará la vida para cubrir la obra de un ser especial y digno de nunca ser olvidado, y el legado durara, como él, eternamente… ¡Gracias amigo!