Como una súper, mega, ultra y espectacular producción se puede clasificar el concierto de la llamada “Princesa del Pop”, Britney Spears, en el Coliseo José Miguel Agrelot en San Juan, Puerto Rico. Definitivamente el integrar varios conceptos hizo del concierto algo fuera de lugar. En todo momento hubo vídeos en tres pantallas gigantes que recreaban escenas bastantes normales, pero hubo vídeos que parecía un culto a la violencia por la gran cantidad de escenas policiales, un desnudo masculino artístico, armas y en donde se veía a una Britney huyendo. El juego de luces fue excepcional, el sonido de alta calidad aunque era obvio el doblaje de la cantante en la mayoría de las canciones. Comenzó a las 9:00pm con un coliseo casi lleno y ansioso por ver a la diva. Los gritos eran ensordecedores y niñas gritaban su nombre desesperadamente los cuales nunca cesaron en la hora y media que duró el concierto.
Con un grupo de excelentes bailarines que llevaron el peso de todas las coreografías ya que Britney se movió poco y cuando lo hizo eran coreografías muy fáciles de dominar, vestida muy provocativa saludó al público “BuenasNoches San Juan, cómo se sienten, no los escucho”, mientras los boricuas gritaban emocionados listos para la velada de casi 20 canciones de las cinco partes que estuvo dividido el concierto recorriendo sus siete producciones discográficas. Tuvo varios cambios de ropa y fuera de volver a gritar “I love you, San Juan” en par de ocasiones, no hubo otro tipo de contacto con el público. En todo momento su sonrisa era dibujada en su rostro y entre las fanáticas no faltó quien la imitara vistiendo similarmente o con una cabellera parecida.
Uno de los momentos más elevado entre el público fue en el tema “Lace & Leather” donde el disc Jockey Pauly D. subió al escenario y Britney se lo llevó “preso” y esposado. Sentado en una silla pegada a un tubo de baile y “maltratado”, los bailarines y Spears le dieron una buena “dosis” de “tortura” la cual disfrutó a cabalidad hasta desaparecer del escenario montado en el automóvil que junto a bailarines salía de tarima. La rapera Sabi hizo lo propio en el tema “Beautiful” y fue recibida con beneplácito por los presentes. Pero el punto culminante fue cuando en el tema “I Wanna Go”, subió a sus pequeños hijos Sean y Jayden Federline junto con su madre, Lynne Spears, a su hermana Jamie Lynn Spears, su sobrina Maddie Briann Aldridge y a su novio Jason Trawick en un junte familiar donde los niños no pararon nunca de brincar y saludar al mar de personas que llenaron la planta baja.
De esta forma la artista que celebró su cumpleaños número 30 recientemente en la Isla, cerró su gira “Femme Fatale” luego de realizar presentaciones por Norteamérica, Asia, Centroamérica, Europa y Suramérica. Recién llegaba de México luego de realizar una presentación gratuita en un concierto navideño. Parece que Britney ha madurado y proyecta una vida más tranquila, familiar y enfocada en su carrera. Según reportajes sobre su llegada a Puerto Rico, no permitió ni una gota de alcohol en el camerino y todo lo comestible era sano y específico.
Hizo una falsa salida luego del tema “Womanizer” en donde todos los fanáticos deliraban al unísono por volver a tener a la estrella nuevamente. No tardó mucho en reaparecer cantando “Toxic” y finalizando con “Till the World Ends” dejando a muchas generaciones más que satisfechas por el contenido de su gran espectáculo. Nuevamente Britney se reivindica luego de diez años de no pisar suelo boricua y regalar sus éxitos cuando era un símbolo infantil y angelical.